Sobre mí

Tengo 63 años y durante mucho tiempo llevé una vida completamente normal, como la de cualquiera. Formé una familia, tuve cuatro hijos y fui construyendo mi camino poco a poco. Como a muchos, la vida también me puso delante momentos difíciles, pero nada que no entrara dentro de lo esperado… hasta que llegó algo que lo cambió todo: el Parkinson.


De repente, el ritmo al que estaba acostumbrado desapareció. Ya no podía trabajar, ni conducir, ni hacer muchas de las cosas que antes formaban parte de mi día a día. Los días se hicieron largos, demasiado largos, y tuve que encontrar una nueva manera de llenarlos. Ahí fue donde la jardinería empezó a ocupar un lugar distinto en mi vida.


Siempre me había gustado, pero no desde lo típico. No me interesaba simplemente tener plantas, sino crear algo especial con ellas. Empecé poco a poco, probando, observando, aprendiendo. Uno de los primeros proyectos fue un pequeño terrario con un ficus que crecía de forma peculiar. Algo sencillo, pero hecho con intención. Se lo regalé a un amigo. Tiempo después, cuando ya tenía más experiencia, ese mismo amigo — Morris — me pidió uno para su local. Ese momento marcó un antes y un después. Lo que había empezado como una forma de entretenerme se convirtió en una forma de seguir creando, de cuidar los detalles y de aportar algo bonito a los espacios de otras personas.


Así nació El Jardín de Morris.


Hoy me dedico a diseñar pequeños jardines y composiciones a medida, pensadas para encajar en cada espacio y en cada persona. No hago piezas en serie, ni soluciones rápidas. Cada creación es única, pensada con calma, buscando equilibrio, estética y durabilidad. Además, están diseñadas para que se disfruten sin complicaciones. Porque creo que la naturaleza en casa no debería ser una carga, sino un placer. Este proyecto no nace solo desde la jardinería, sino desde la necesidad de seguir activo, seguir creando y encontrar belleza en lo cotidiano. Y eso es lo que intento transmitir en cada trabajo: que un pequeño rincón verde puede cambiar completamente cómo se siente un espacio… y también cómo se vive.